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Seguramente, el mayor prodigio atlético que ha pasado por Málaga es Marcus Haislip. Un físico privilegiado para jugar al baloncesto que no ha optimizado
sus posibilidades. Aún anda en el camino. Dos años en Málaga dejaron la impresión de que lo tenía todo, pero le faltaba algo. Su marcha del Unicaja estuvo ensombrecida por su dimisión en el play off. En las semifinales ante el Barcelona apenas compareció por una lesión en el hombro. Y se marchó el jugador mejor pagado de la historia del club. 1,7 millones de euros percibió la temporada pasada. Tuvo cerca su momento de gloria en la última Copa del Rey, donde mostró su mejor versión con tres grandes partidos consecutivos. Él era el hombre para el triple para ganar el partido ante el Tau, pero no se le encontró.
No le hubiera costado a Haislip demasiado mantener ese alto caché en Europa. No en Málaga, donde sólo se hubiera quedado con una rebaja considerable que ni el club tenía clara. Pero sí en Barcelona o en El Pireo. Pero el de Lewisburg había decidido que había terminado la mili en Europa tras dos años en Estambul y otros dos en Málaga. Que le tocaba volver a la NBA, a cumplir la obra incompleta que dejó después de que fuera elegido con el número 13 del draft en 2002. Nunca tuvo continuidad y ahora lo intenta en San Antonio.
Y Marcus Haislip apostó fuerte en su fichaje por los Spurs. Los tejanos le han firmado un contrato por un año en el que percibirá 825.497 dólares. Al cambio, 554.650 euros, antes de descontar impuestos. O sea, la cuarta parte de lo que ganaba en Málaga. Haislip firmó por el mínimo que obliga el peculiar convenio colectivo de la NBA para un jugador de su experiencia, tres años, en la Liga. Una inversión en un equipo aspirante al anillo de la NBA que se ha remozado en torno a su tridente mágico: Parker-Ginobili-Duncan. En diciembre hará 29 años, pero Haislip acepta con sueldo de novato la reválida.
El ex jugador del Unicaja concedía al blog "48 minutes of Hell" que tiene el especialista de los Spurs en la ESPN una entrevista en la que explicaba la transformación en su juego en sus cuatro años en el Viejo Continente. "Fui a Europa para jugar. Quería desarrollar mi juego, pero necesitaba minutos en pista. Dejar la NBA fue duro, pero allí me dieron la oportunidad en la pista", dice Haislip, que señala a Sergio Scariolo, su primer entrenador en Málaga, como un hombre clave en esa progresión. "Empecé jugando como center, pero gradualmente me fui convirtiendo en un cuatro. En los dos últimos años he aprendido a poner el balón en el suelo. Es algo en lo que sergio Scariolo me ayudó realmente. Incluso puedo jugar como alero ahora también. Scariolo trabajó mucho conmigo, antes y después de cada entrenamiento. Temprano por la mañana. Me retaba a trabajar y mejorar mi manejo de balón. Quería que fuera capaz de tirar desde el perímetro, pero también a poner la bola en el suelo y llevarla a la canasta. Invirtió mucho tiempo de trabajo específico conmingo y me ayudó". Una salva de elogios para el técnico italiano, cuyas enseñanzas intentará poner en práctica para defender a jugadores como Nowitzki, asegura: "Estoy preparado para ello".
Inserto en un equipo campeón de la NBA cuatro veces en los últimos años, Haislip intenta hacerse un hueco con la experiencia de sus cuatro años en Europa. Si consigue triunfar, un pedacito de ese mérito lo tendrán el Unicaja y Málaga, donde durante dos años dejó una retahíla de mates y vuelos imposibles. El reto es transportarlos a la sombra de El Alamo.
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