|

Jiri Welsch ha pasado un verano largo, a caballo entre Pardubice, Praga y la Costa del Sol. Su futuro no se resolvía, debió renunciar a jugar con su selección y, cuando pensaba que Málaga ya era historia en su carrera, una llamada del Unicaja le permitió cumplir su deseo y el de su familia. Ha puesto todo de su parte por quedarse, bajándose el sueldo a más de la mitad, y la sonrisa no se le borra del rostro durante la entrevista, en el túnel de vestuarios del Martín Carpena. Welsch cumplirá su cuarta temporada en Málaga.
-Un verano complicado.
-Un verano largo y difícil para encontrar trabajo en un equipo bueno. Pero finalmente ha salido muy bien y estoy contento por la oportunidad de estar aquí un año más.
-¿Ha tenido ofrecimientos de otros equipos?
-Ha habido alguno, de aquí en España y de fuera, pero nada muy concreto ni que me llenara completamente. Hablo tanto de dinero como de nivel de baloncesto. Jugar la ACB y la Euroliga en uno de los mejores equipos del continente es una oportunidad que no se encuentra en todos los sitios. Estábamos buscando esta solución y la hemos encontrado.
-¿Ha tenido que renunciar a muchas cosas para quedarse en Málaga?
-Sí, he tenido que bajar bastante mi sueldo y gano menos dinero, pero estoy muy contento por estar aquí. Málaga me ofrece muchas otras cosas.
-¿Qué le da Málaga para que apueste por quedarse aquí?
-He pasado tres años aquí muy plácidos. Es un lugar donde me siento muy cómodo con el club, la gente y mis compañeros. Por quedarme aquí, vivir aquí o jugar en este pabellón merece la pena renunciar a dinero.
-¿Habló con Aíto durante este verano?
-No, no hablé con él.
-¿Y con la dirección deportiva?
-La primera vez que hablamos fue a principios de julio, cuando tenían que decidir si ejercían el derecho de tanteo o no. Fue el primer contacto. Decían que sí me querían, pero no llegó ninguna oferta concreta y se paró de hablar. Entonces pensé que la opción de quedarme aquí se marchaba. Después de un mes, hace 10 días, llamaron a mi agente y empezaron de nuevo las conversaciones y mostraron su interés. Y ya hemos llegado a este acuerdo por un año más.
-¿Confiaba en esa llamada durante el tiempo de espera?
-Cuanto más tiempo pasaba, menos creía. Cuando me fui en la segunda mitad de julio para ir a la República Checa, honestamente debo decir que no pensaba ya en quedarme en Málaga. Por eso estoy más contento aún.
-La espera tuvo sacrificios. Debió renunciar a la selección por no tener el futuro asegurado.
-Cuando en marzo me llamó el seleccionador para preguntarme si iba a jugar yo dije que sí, pero con sólo una condición: debía tener un contrato firmado. Eso no pasó y es una lástima. Jugar en la selección estaba en mis planes, pero tenía que trabajar en esta decisión, en mi futuro. Hubo presiones y llamadas para que jugara, para que hiciéramos un seguro y solucionáramos el asunto. Pero debí renunciar hasta que no resolviera mi futuro. Lástima que hemos perdido la categoría tras caer ante Ucrania. El futuro de nuestro baloncesto está bastante bien, pero ahora tenemos que luchar para volver en dos años a la División A. Satoranski, que viene a Sevilla, Vesely, del Partizan, o Jelinek, que juega en Badalona, son jóvenes muy interesantes.
-¿Qué le parece el equipo que se está formando en el Unicaja?
-Vamos a tener un equipo bastante bueno, con jugadores jóvenes como Freeland, Saúl o Guillem Rubio. Son gente con talento, pero hasta ahora no han jugado en un equipo tan ambicioso como el Unicaja. Entonces, vamos a ser un equipo nuevo y creo que necesitaremos un poco de tiempo para que todos se adapten al estilo que propone Aíto. Los que ya estábamos y conocemos más el sistema tenemos que ayudarles. Creo que vamos a ser un equipo agresivo y que va a jugar otra vez muy fuerte. Tenemos un tipo de jugadores con los que podemos jugar rápido y con contragolpes.
-Cumplirá su cuarto año en Málaga y parece que la relación con la afición se ha estabilizado. Al principio su juego y rendimiento no gustó. ¿Cree que la gente le ha acabado aceptando?
-Creo que sí. Cuando mi contrato se acabó en junio, hubo gente que se me acercó y me dijo que quería que me quedara y eso me hizo tener buenas sensaciones. También ha habido una reacción positiva ahora que hemos tenido un acuerdo y han venido a darme la enhorabuena. Creo que es una señal de que la relación va mejorando (risas).
Fuente: Málaga hoy
|