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No hubo milagro ni nada que se le pareciera. El Regal Barcelona viaja a otro nivel, no hay que darle demasiadas vueltas. La derrota no debe mermar el estado de optimismo ni la percepción de la línea alcista que mantenía el Unicaja. Durante 13 minutos estuvo en el partido. Cuando dejó de tener unos niveles de anotación altos, el Unicaja se cayó. Le empujó el Barcelona, muy superior, como el matón del recreo que asusta al pardillo. Como ha hecho en el 90% de los partidos que ha jugado. Que la derrota (84-74) no sea sinónimo de un tobogán hacia abajo. Un buen tercer cuarto y no mucho más que rescatar en el Unicaja, que está en otra pelea distinta. Es la realidad pura y dura.
El partido empezó en unos parámetros muy altos de anotación. Mientras el Unicaja consiguió resistir y firmar unos buenos porcentajes, el partido estuvo en el alambre (32-31). Pero ahí arrancó la moto el equipo azulgrana, apoyado en su trío mágico (Ricky-Navarro-Vázquez). De ahí hasta el descanso, parcial de 18-6 (antes, un 8-0 tras el tiempo muerto de Xavi Pascual). Es la realidad, el Unicaja no tiene puntos para anotar 100 por partido, que es lo que el Barcelona proponía al descanso (50-37). Y más, ante la defensa azulgrana, que rara vez concede más de 70.
Los bloqueos y continuaciones, generados sobre todo por Navarro y Ricky, hacían mucho daño al Unicaja, que en ataque se entregaba a los ramalazos de Zabian Dowdell y Joel Freeland, que miraba a la cara a los pivots azulgranas, pero sufría atrás. Los mejores minutos del equipo eran con el norteamericano en la batuta, que no deja de ser una moneda al aire porque sus decisiones son normalmente dudosas. Con él se comprimió el partido hasta un punto de hueco, pero Cook no mantenía el nivel (-6 de valoración al descanso), inusualmente desubicado. No se acertaba en los triples (1/11) y Neal pasaba desapercibido.
Quedaba pelear por la dignidad, en vista de que el Barcelona agotó el cupo de despistes en San Sebastián. No está acostumbrado a saborear la derrota el equipo de Xavi Pascual, que transita en otra pantalla y parece que su principal rival es él mismo. Nadie tiene tan alto su tope. No tardó en alcanzar los 20 puntos de renta (59-39) tras una canasta de Roger Grimau, el Barcelona. Ahí Aíto se refugió en una zona 2-3, que se tradujo en un parcial de 4-14 para el Unicaja, con Guillem Rubio dando por saco en ataque con algún rebote y seis puntos consecutivos de Neal para que también coja confianza.
El caso es que se entró en el último cuarto con 10 puntos de diferencia. Parecía que había partido después de haber dominado por 20 el Barcelona. Puro espejismo. Rápido parcial de 10-2 para los de Xavi Pascual en un colapso anotador cajista. No había mucha más historia, si acaso destacar los puntos que Neal aportó en la segunda mitad. Ofensivamente, atrás le cuesta. Algo con lo que conformarse. Al menos, se peleó hasta el final y se redujo la distancia hasta unos dignos 10 puntos. Es lo que toca a día de hoy.
Ficha técnica
Regal Barcelona (27+23+17+17) 84: Ricky Rubio 15, Navarro 13, Mickeal 2, Morris 6 y Lorbek 7 -quinteto inicial-. Barton 3, Vázquez 20, Ndong 7, Sada 5 y Grimau 6.
Unicaja (23+14+20+17) 74: Cook 0, Berni Rodríguez 2, Blanco 2, Printezis 9 y Freeland 17 - quinteto inicial-. Dowdell 16, Welsch 2, Jiménez 4, Neal 14, Rubio 4 y Archibald 4.
Árbitros: Amorós, Jiménez, García León. Eliminados: Mickeal y Grimau.
Incidencias: 31ª jornada de la Liga ACB. Palau Blaugrana. 4.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en la memoria de Juan Antonio Samaranch.
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