Never be the same Fernando
Blogs - El Baloncesto en Blanco y Negro
Miércoles, 09 de Diciembre de 2009 12:03

Esta noche me he topado con dos casualidades, la foto que acompaña el artículo y Christopher Cross, y soy de esas personas que piensan que las cosas ocurren por alguna razón. Y, la verdad, que esto suceda precisamente en los días en los que hemos revivido un triste adiós en nuestro baloncesto ha hecho que me emocione.
La primera vez que vi de cerca a Fernando Martín fue en el pasillo de un hotel de Huelva donde la selección española se concentraba para jugar un torneo internacional (junio de 1985, aproximadamente). Yo por aquel entonces viajaba con una selección de americanos, el Larios All Stars y nos hospedábamos en el mismo establecimiento que España, con tanta suerte para mí que mi habitación estaba justo al lado de la que ocupaba Fernando. Allí cruce mi primer saludo con él y durante cuatro maravillosos días lo hice cada jornada.
Después, por casualidades de la vida volvimos a cruzarnos, pero esta vez fue en Los Angeles. Fernando jugaba con Portland su primer partido frente a los Lakers de Magic Johnson, Kareem Abdul Jabbar, James Worthy y aquel largo etcétera de leyendas. Yo estaba viviendo esa temporada en San Diego. Recuerdo que las entradas fueron un regalo de la familia Warren, a la que tuve la suerte de conocer gracias a mi buen amigo Popo. Era diciembre de 1986 y uno de mis sueños estaba a punto de cumplirse, aunque en realidad, iban a ser varios deseos en un mismo paquete. La emoción era tal que convencí a los Warren para que nos llevaran a un establecimiento a comprar tela de color rojo y amarillo. Durante toda una noche, Popo y yo cosimos las telas y nos quedó una soberbia bandera española de más de tres metros: el encuentro con Fernando bien merecía la pena. 
Llegamos al mítico Forum de Inglewood de Los Ángeles dos horas antes del inicio del partido con nuestra bandera y el objetivo de saludar en persona a Fernando Martín. Una vez dentro del pabellón vimos como iban saliendo jugadores a los que reconocíamos por la revista Nuevo Basket, y alguna que otra película. Era un auténtico sueño estar allí. Y apareció él, con paso lento se dirigió a una de las canastas para iniciar los ejercicios de estiramientos.  Popo y yo comenzamos a gritar su nombre y agitar la bandera como auténticos posesos. La cancha estaba prácticamente vacía y Fernando no pudo ocultar una sonrisa de oreja a oreja cuando nos vio gritando de aquella forma. Con un gesto nos dijo que bajáramos a la pista y así lo hicimos.
Ahí se puede decir que se inició una buena amistad. Durante varios minutos estuvimos charlando con él, nos confesó que se sentía emocionado de estar en el Forum nuevamente, aunque en esta ocasión para jugar contra un equipo de los históricos de la NBA. Y una promesa "si anoto, será para vosotros. Muchas gracias por lo que habéis hecho hoy".
Pero nuestros caminos volvieron a cruzarse nuevamente. Javier Imbroda, por aquel entonces entrenador de Mayoral Maristas, comenzó a organizar una serie de campus de baloncesto para chavales en Marbella. En el verano del 88 el invitado estrella era Fernando Martín junto a Mike Smith. Reconozco que la posibilidad de coincidir nuevamente con él me emocionaba bastante y sobre todo saber si recordaba aquel loco de la bandera de tres metros. 
Javier, conocedor de mi experiencia en Los Ángeles, me reservó una sorpresa aún mayor. La mañana que Fernando llegaba, me llamó al comedor del campus para comunicarme que él no podría ir a recogerlo al aeropuerto, que le hiciera yo el favor. Y así fue, con el pequeño Opel Corsa de mi padre me fui al aeropuerto para recibirle. Recuerdo que me pasé todo el trayecto pensando cómo podría entrar este hombre en mi coche, porque un Corsa del 88 no era precisamente un portento en espacio. Pero mis dudas iniciales fueron rápidamente disipadas. 
Nada más verme Fernando, con su entrañable sonrisa me dijo: "Joder, si es mi amigo de Los Ángeles". Y nos fundimos en un abrazo.
Aquellos dos veranos fueron realmente especiales, de conocer al jugador pasé a conocer a la persona. Tuve el privilegio de compartir con él largas charlas, confidencias, temores, ilusiones, bromas, risas, sentimientos...
La magia del campus logró que Fernando se integrara perfectamente desde el primer día, comportándose como un chiquillo más, visitando la habitación de los que se lesionaban o estaban enfermos, participando en los juegos, en las actuaciones de los niños, etc.
Una de esas noches de largas conversaciones en el Puerto Deportivo de Marbella me confesó su pasión por la música de Christopher Cross y las ganas de vivir que sentía cada vez que la oía.
Luego vinieron las despedidas, un "nos vemos pronto amigo de Los Ángeles" que nunca llegó a cumplirse por culpa del destino.
Y ahora me encuentro 20 años después escribiendo estas líneas con Christopher Cross de fondo...
"Never be the same without you here" amigo Fernando.
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Mariano Pozo es un prestigioso fotógrafo malagueño, corresponsal de AS y colaborador en numerosos medios a lo largo de su trayectoria, que lleva más de un cuarto de siglo retratando el baloncesto en Málaga.

Por su objetivo ha desfilado la práctica totalidad de la historia de la canasta en la Costa del Sol. En su archivo existen joyas que pondrían los dientes largos a los más veteranos y sorprenderían a los más jóvenes. Aquí se podrán contemplar una selección de ellas.

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